EDITORIAL DE LA NACION: EN 1980 EL DIARIO DE LOS MITRE INTUÍA EL PELIGRO DEL RÁPIDO FLORECIMIENTO DE UNA BURGUESÍA QUE "PODRÍA NO RESPONDER A LAS TRADICIONES HISTÓRICAS
En el festival de libertinaje económico implementado por Martines de Hoz, se posicionan mejor quienes se asocian a grupos financieros externos, y sucumben importantes empresas nacionales. Sin embargo grandes consorcios, surgidos en la posguerra, acrecientan vertiginosamente sus capitales.
"La Nación", con su vieja lucidez para detectar los cambios en el poder, señala:
“En los años cuarenta y cincuenta del peronismo, en la Argentina prosperó claro que muchas veces artificialmente- una industria pequeña y mediana cuyos intereses concretos no siempre coincidieron con la de la comunidad de negocios tradicional. Ese fenómeno tiene, a pesar de su naturaleza diferente, algunos caracteres en común con una situación que se ha dado en los últimos años en la Argentina: el del crecimiento impresionante de una docena de grupos económicos nuevos en términos tradicionales, que no en todos los casos representan el mismo tipo de intereses, sensibilidad social e incluso tradición política que los de la comunidad económica consolidada desde antiguo. El viejo establishment, como suele decirse, ha sido y es liberal y genuinamente republicano en su espíritu. En cambio, no se sabe todavía mucho sobre los grupos económicos emergentes”.
(LA NACIÓN 17/2/1980)
En buen romance LA NACION viene a decir: quiérase o no –aunque artificialmente- en los años 40 y 50 surgió algo parecido a una burguesía nacional que no comulgaba con nuestros intereses oligárquicos y ahora, algunos de aquellos empresarios-que podrían no concordar con nuestros principios republicanos- emergen “de manera impresionante” y pretenden convertirse la clase dominante colocándonos como segundones lo que preocupa porque “no sabemos mucho de ellos”.
Efectivamente, la dictadura no solo deja un país ensangrentado y endeudado, sino también una “nueva oligarquía”. La tradicional –vacuna, acantonada en la sociedad rural y los consorcios cerealistas exportadores- queda ya como segundona respecto a estos grupos altamente concentrados y principales beneficiarios de la cultura económica. La "vieja tribuna de doctrina” no da sus nombres -quizá no lo juzgue elegante- pero en los años siguientes, ellos mismos se harán conocer por su influencia sobre el poder político, así como sus por desplantes fastuosos: son los Perez Companc, los Macri, los Fortabat, los Rocca, los Soldatti; los Bunge y Born, los Roggio, los Pescarmona y los Bulgheroni entre otros; Asociados al Citibank, al Boston, al Morgan, a petroleras yankis: es decir, al mundo financiero y productivo del imperialismo.


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