INGENIERO GIBERTI EN EL DISCÉPOLO: "Un gobierno democrático no debe pedir permiso para decidir"

EN NUESTRO CENTRO CULTURAL EL ING. GIBERTI (EX SECRETARIO DE AGRICULTURA DE HÉCTOR CÁMPORA ) DIÓ UNA ESCLARECEDORA CHARLA SOBRE EL CONFLICTO PLANTEADO CON LAS ENTIDADES AGROPECUARIAS.

El viernes 4 de abril nuestro Centro Cultural vivió una de esas noches luminosas. La presencia y la exposición del Ing. Horacio Giberti, así como el jugoso debate posterior que se generó, mostraron sus lúcidos y brillantes 90 años en pleno estado reflexivo y propositivo. El invitado es una de esas pocas personas que aúna en sí al técnico avezado, al militante comprometido y al analista con visión política estratégica.

Comenzó poniendo en su justo lugar las tan manoseadas “retenciones”, a las que defendió sin medias tintas, planteando simultáneamente, que este y todo otro instrumento legal y técnico que se ponga en práctica debe tener como norte el ayudar a eliminar la miseria y el hambre y mejorar la distribución de la riqueza. Es decir, una medida no es eficiente o no en sí misma, sino por la orientación que la guíe y el destino que se dé a sus resultados.

El técnico y el político que hay en Giberti, hablaron claro. Luego de explicar la estrecha relación entre precios locales e internacionales, señaló que la extraordinaria rentabilidad que los sectores más concentrados están obteniendo en esta coyuntura no se debe a un esfuerzo adicional realizado por los productores, sino al incremento de la demanda alimentaria mundial y el consiguiente incremento de los precios en el mercado internacional de nuestras principales exportaciones. Esto último, junto a la justicia redistributiva a la que propende, legitima la decisión gubernamental. El expositor marcó que el hecho de que estos sectores cedan parte de sus ingresos por “conveniencia social”, equivale a cuando estos mismos grupos piden a los trabajadores que restrinjan sus demandas salariales

El Ing. Giberti siguió poniendo claridad en este complejo asunto. Dijo que como “el campo” no es algo homogéneo, no estuvo bien no anunciar, de entrada, medidas diferenciales entre productores grandes, medianos y pequeños. Pero también fue igual de contundente al plantear que las entidades gremiales que llevaron adelante el lockout pretenden ilegítimamente ponerse al mismo nivel del gobierno. Es cierto que podrían haber sido consultadas pero luego, es el gobierno quien debe establecer las normas que considere adecuadas, coincidan o no con lo peticionado. “Un gobierno democrático no debe pedir permiso para gobernar”, sentenció. Para que no quedaran dudas sobre su pensamiento ironizó: “No se puede consensuar con los dueños de esclavos, el fin de la esclavitud”.

El invitado se explayó sobre otros aspectos del conflicto. Dijo que deben participar también los consumidores y los trabajadores en general; que las producciones de “ciclo corto” sufrieron enormes pérdidas por las medidas de las entidades gremiales agropecuarias, cuya escasa representatividad y diferencias de composición también puntualizó; también que la falta de datos actualizados sobre el sector se debe al pésimo criterio de considerar a los Censos –en este caso al Nacional Agropecuario- como “lujos”, que sólo pueden darse cuando sobra plata.

Criticó duramente a “los dirigentes” de las gremiales agrarias, especialmente a los de FAA, ya que dijo, “Ellos deben no sólo interpretar las necesidades de las bases sino también encauzarlas para sus mejores intereses. Si no cumplen con esta segunda función son “dirigidos” y no dirigentes”. Asimiló esto a la degradación sufrida por los partidos políticos en las últimas décadas que de “formadores de opinión” se transformaron en “tomadores de opinión”, encuestas previas mediante.

Algunas de sus conclusiones fueron:

- Las retenciones son indispensables y justas. La oposición a ellas fue sólo sectorial.
- El actual sobredimensionamiento del cultivo de soja, acarrea problemas agronómicos y económicos, por tratarse prácticamente de un monocultivo y por la excesiva, y por ende peligrosa, dependencia de su precio internacional para toda la economía del país. Una fuerte caída, produciría hoy, una verdadera hecatombe.

- En todo lo que sucedió en estos 20 días hay un trasfondo político. La derecha, aquella que siempre estuvo aliada a los militares golpistas, llevó adelante una “lucha subterránea” para debilitar al gobierno democrático.

- Es esta una de esas coyunturas donde se debate una clara opción, entre posiciones antagónicas. Si bien se puede cuestionar al gobierno por no diseñar un Plan Nacional de Desarrollo donde insertar un Plan Nacional Agropecuario, cabe un apoyo crítico, pero no es posible quedarnos de lado. A la vez, ninguna medida ni mucho menos un plan integral que beneficie a las mayorías nacionales y, obviamente, afecte los intereses de los grandes grupos económicos, podrá “pasar del papel” sin un fuerte apoyo popular.

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