Testimonio realizado en 1995. El padre Hernán Benítez falleció el 22 de abril de 1996
A pocas cuadras de la Av. Gral. Paz y al borde de la ruta Panamericana vive el padre Hernán Benítez, enjundioso y juvenil, enarbolando siempre la utopía de un mundo mejor, con sus 85 años plenos aún de ganas de vivir y combatir.
Al golpear a la puerta de la casa aparece avanzando sobre su silla de ruedas a donde lo confinó la polio, para ofrecerme sus brazos fraternales. Mientras pasamos al interior me pregunta a modo de introducción: ¿Ud. cree hijo? -No, padre, soy ateo, le contesto.- Muy bien, muy bien, afirma, festejando mi sinceridad y agrega: Por eso nos vamos a entender. Porque yo creo que creo y usted cree que no cree, pero ninguno delos dos sabemos para qué carajo estamos en este cochino mundo.
Al ingresar al comedor diviso un busto de Eva Perón, un dibujo con la cara de Carlos Marx y un cuadro del Che Guevara. El padre observa mi sorpresa y me comenta con naturalidad: -Pero fíjese, hijo, semanas atrás le ofrecí la casa a la chica que me ayuda en las tareas domésticas para festejar el bautismo de su nena. Hicieron una linda fiestita, sacaron fotos y ayer me confiesa que a alguna gente de su familia le extrañaron mucho los cuadros que aparecen en las fotos . ¿A Ud. le parece que yo no debo tener aquí, acompañándome, a estos revolucionarios?. Después, nos sentamos y me cuenta su historia. Él había sido el niño mimado de la aristocracia: Esa gente de doble apellido, sabe, que venían a escuchar mis arengas a la Catedral hasta que se produjo el 17 de octubre del 45 y yo opté por los trabajadores. Nunca me lo perdonaron. Años después,1954, el padre Benítez criticó duramente a esa gente en su libro "La aristocracia frente a la revolución". Aquí lo tengo, hijo, me dijo. Escuche esta parte: "El plutócrata, si por una parte esclavizó a 10.000 obreros, por otra, construyó orfanatos para los hijos de sus esclavos, iglesias en memoria de sus muertos y acaso dotó espléndidamente a la chica de la camarera y con esto se cree redentor del obrero, se cree pobre mártir con relación a nosotros, peronistas deslenguados y encima ciegos para no ver sus filantropías y su mujer, la plutócrata, que empieza por cacarear sus beneficencias, sus horas tejiendo para los pobres, su "Asociación del hijo del obrero" sostenida con tanto sacrificio, sus conferencias sobre mutualidades y si mal no viene su asistencia a congresos sociales. ¿Quién les hará entender que con todo esto no hacen sino engañarse y engañar?. Porque todos sabemos, ellos mejor que nosotros, que su obrerismo es de forma y sabemos de su anti obrerismo de fondo y de su odio a la llamada chusma. Menos aun le perdonaron al padre Benítez que fuese confesor de Eva Perón. Me comenta: -Los derechos humanos no eran para Eva Perón, un rosario de bonitos apotegmas, ni de quiméricos ensueños. La defensa de esos derechos, cuando va de veras, importa un compromiso existencial, una toma de posición, una lucha cotidiana por un orden más justo. Ella no comprendía que pudieran defender de verdad los derechos humanos quienes usufructúan gozosos los privilegios de la sociedad individualista liberal. La defensa de los derechos humanos, desde la vida fastuosa, la mesa regalada y la mansión suntuosa, le parecía un insulto al pobre, a Cristo y al Evangelio. Su indisimulada enemistad con las castas privilegiadas oligarcas, jerarcas militares, altos prelados eclesiásticos, a Evita le nacía de no poder conciliar en su cabeza y menos en su corazón que quienes con las palabras defienden la igualdad y fraternidad entre los hombres la nieguen flagrantemente con sus vidas. Este comportamiento dual, bifronte, de enmascarar, a Eva la sacaba de quicio provocándole soflamas cargadas de virulencia. Solo un santo supo entenderla y me conmuevo al recordar el hecho de que fui testigo."Siga, señora, en su lucha por los pobres pero no olvide que esa lucha cuando se emprende de veras, termina en la cruz". Así le dijo, en agosto de 1947, el Nuncio apostólico de París que sería, años más tarde, el Papa Juan XXIII, El Bueno. Pero el padre Benítez nunca fue ni es un peronista ortodoxo y fanático, ni tuvo pelos en la lengua para alertar a Perón sobre desviaciones y defectos: Mil veces le dije a Perón: Sr. déjela chillar a la oposición, necesitamos pasquines, lo favorecen a usted, señalan nuestros errores, denuncian a nuestros indeseables, controlan el movimiento, es la mejor manera de acabar con los rumores y calumnias. Necesitamos alcantarillas para drenar la porquería de mentiras y calumnias que anegan la ciudad. Pero ¡que va! él aceptaba solo zalamerías. Los mismos peronistas se encargaron de debilitar a Perón con sus babosidades. Era aquello un campeonato a ver quien le ofrecía el plato más suculento. Todo en la república se llamaba Perón. Fíjese, todo sonaba a Perón. Yo se lo dije un dia: Vea, Sr. que cuando todo suena a Perón es que suena Perón.
Denunció así los errores del peronismo pero no confundió estos males con los grandes avances producidos en el campo de la liberación nacional y la justicia social. Por eso salió a la pelea después de septiembre del 55 para convertirse en uno delos bastiones de la resistencia. Allanado, investigado, perseguido, amenazado, mantuvo enalto las banderas y su periódico "Rebeldía", condenó al régimen usurpador. Poco después, al estallar la revolución cubana, adhiere con todas sus ganas para llegar al ideal: El camino es Cuba. Estoy con Cuba a rajatabla. Así sintetiza peronismo y socialismo. Por esas causas: los trabajadores, el socialismo, la liberación nacional, luchó el padre Benítez y aún lucha por eso. Enfrenta a los obispos y así escribe ¿Y la iglesia? dice ¿qué hizo la iglesia en defensa de nuestro hermano el indio?. Cómo juzgó las expediciones al desierto excomulgó?. ¿Acaso a los expedicionarios?. ¿Contra éstos lanzaron los obispos una pastoral colectiva anatematizando el bárbaro genocidio?. ¿Y qué hizo la iglesia en defensa de nuestro hermano el gaucho?. ¿Qué hizo contra la violencia organizada de alcaldes, jueces de paz y coroneles? ¿Condenó alguna vez los inhumanos y atroces castigos del cepo, la estaqueada y las otras maquinarias de exterminio del gaucho?. Y no quiero recordar los diarios de aquella época para no encontrarme conque los clérigos bendijeron los máuser y cepos que acabaron con el indio y el gaucho y celebraron con Tedeums su exterminio. Así también han ignorado sus excelencias reverendísimas la proscripción civil de 4.000.000 de ciudadanos peronistas forzados a optar. No hay palabra alguna para ellos y qué celosos después en pedir amnistía para los militares colorados que bombardearon y mataron más y mejor. Por Valle y sus compañeros fusilados no hubo un obispo que alzara la voz, ni pidiendo clemencia, ni condenando el crimen. No lo hubo en favor de los presos C.O.N.I.N.T.E.S. torturados muchos de ellos brutalmente y condenados contra todo derecho.
En otra oportunidad agrega el padre Benítez: Una sociedad donde el 5% de los hombres acumula más riquezas y poderes que el 95% restante, una sociedad en la que los excesos de lujo y de placeres de una minoría privilegiada condena a las dos terceras partes de la humanidad al hambre, a la desnutrición y a la muerte, esa sociedad constituye la negación flagrante de Cristo y del Evangelio. Así, este sacerdote repudia a la llamada sociedad occidental y cristiana y elige el otro camino: el que él llama el socialismo de Cristo. -Les veo las caras de espanto, dice, las mismas caras de los dueños de esclavos frente a quienes exigían su liberación. Hoy chocan dos ideologías, dos morales, dos mundos: uno caduco aferrado con uñas y dientes a los privilegios, a la injusticia hecha hábito, hecha costumbre. Es el mundo de las minorías emperradas en mantener sumergidas en estado servil a las mayorías y otro mundo nuevo el mundo de los que luchan por la verdadera democracia y la verdadera libertad. El mundo de los que reclaman la abolición del estado servil, el mundo de los que exigen el imperio de la igualdad entre los individuos y los pueblos. Porque éste es el drama de Occidente: que el mundo socialista, con sus más y sus menos, vive en cristiano aunque piense en pagano, en tanto que el mundo capitalista vive en pagano, aunque piense en cristiano. Pero el hombre escuche esto, hijo, el hombre acaba por pensar como vive cuando no es capaz de vivir como piensa.
Ahí. lo dejé en la localidad de Florida a los 85 años al padre Hernán Benítez aislado, silenciado, convertido en "Maldito" por los medios de comunicación del régimen, demostrando con su austeridad sus afectos y su utopía, que es capaz de vivir como piensa.

