Olegario Víctor Andrade

6/3/1839 - 30/10/1882

Usted lo recuerda seguramente, claro que sí:

"Todo está como era entonces:
La casa, la calle, el río,
Los árboles, con sus hojas,
y las ramas, con sus nidos.

Todo está, nada ha cambiado,
El horizonte es el mismo,
Lo que dicen esas brisas
ya otras veces me lo han dicho".

¿Lo recuerda ahora? Se titula "La vuelta al hogar",

Aquel poema concluía de este modo:

"... Sólo el niño se ha vuelto hombre
y el hombre tanto ha sufrido
que apenas trae en el alma 
la soledad del vacío"

Por supuesto, su autor es Olegario Víctor Andrade.

El mismo de aquel "Consejo maternal" que aparecía en los libros de "la primaria" y comenzaba así:

"Ven para acá -me dijo dulcemente mi madre cierto día..."

El mismo de aquel "Nido de cóndores" donde "el viejo morador de la montaña" saluda jubiloso el paso del Ejército de los Andes. Y aquel, también, del poema "San Martín":

"No morirá tu nombre
ni dejará de resonar un día
tu grito de batalla
¡mientras haya en los Andes una roca
y un cóndor en su cúspide bravía!"

Cuántas veces los escuchamos en los actos escolares recitados con voz trémula por algún alumno de quinto...

Y usted me dirá: Bueno, gran poeta, un tanto romanticón, un tanto épico, quizás discípulo de Víctor Hugo... Pero, ¿algo más acaso como para preocuparnos hoy?

Si, mi estimado amigo.

La personalidad de Andrade es mucho más vasta y estos versos han servido para ocultar el aspecto más valioso de su vida: su compromiso intelectual y político con las causas populares.

Intentaré demostrárselo.

Nacido en 1839, según algunos en Gualeguaychú, según otros, en Río Grande do Sul, Andrade militó toda su vida en el federalismo provinciano. Es decir, crítico de Rivadavia, de Rosas, abominaba de Mitre y ponía sus esperanzas en que Urquiza llegara a constituirse en el representante de los reclamos y proyectos de todo el federalismo del interior. Así, cuando Buenos Aires se separa de la Confederación, en aquel nefasto golpe porteño y oligárquico del 11 de septiembre de 1852 -que aún hoy la clase dominante festeja a través de la estación Once- Andrade denuncia en un poema titulado "Once de septiembre", el carácter reaccionario y antipopular del golpe antiurquicista. Por supuesto que este poema no aparece en los textos  escolares.

Más escondido aún ha quedado el folleto "Las dos políticas", de 1866, donde Andrade resume la lucha política de las últimas décadas como oposición entre los intereses oligárquicos porteños y el proyecto nacional de las provincias interiores. Ya no como poeta, sino como ensayista político Andrade viene a sostener aquí que Rivadavia, Rosas y Mitre expresan una misma política. Explica allí que "Hemos visto una cuestión política donde sólo había una cuestión económica"... Buenos Aires se erigió a partir de 1810 en Metrópoli territorial, reemplazando a España, como lo sostiene Alberdi, monopolizando en nombre de la República, el comercio, la navegación y el gobierno general del país. 

En cambio, el caudillaje representa a la resistencia de los pueblos a ese ascendiente usurpado, a la codicia sórdida de la política centralista (es decir unitaria) de Buenos Aires... el reclamo de las provincias destituidas de un gobierno propio, privadas de sus rentas, de su comercio y de sus vías fluviales de navegación". Finalmente denuncia que "ese partido localista y porteño (donde confluyeron en el abrazo de Coliseo los ex-rosistas como Anchorena y Lorenzo Torres con los mitristas como Pastor Obligado y Valentín Alsina), ese partido que dio el golpe del 11 de septiembre lo hizo para enfrentar la política del General Urquiza que devolvió a las provincias el gobierno y la renta que usufructuaba indebidamente Buenos Aires".

Más allá de la posterior defección de Urquiza, Andrade resumió en este ensayo de 50 páginas el enfrentamiento social y político entre 1810 y 1861, año de Pavón, cuando el mitrismo impone su proyecto oligárquico en perjuicio del resto de la Nación. (Este folleto sólo fue editado un siglo después).

Poco tiempo más tarde se produce el asesinato y degollamiento de "El Chacho" cuya cabeza los mitristras exhiben en una pica en el pueblo de Olta, para "dar un escarmiento y aquietar a las chusmas del noroeste" que se oponen a su política. Andrade escribe entonces un poema laudatorio del caudillo riojano: "Al General Ángel Vicente Peñaloza". Allí denuncia el crimen de los "civilizadores" y por supuesto, ese poema queda condenado al más absoluto silenciamiento. Y peor aún, en algunas antologías escolares, aparece como una apología de Andrade a la muerte del general Juan Lavalle, ¡Así se hace la historia!".

En 1865, cuando la perfidia de los mitristas porteños, los colorados uruguayos y el Imperio esclavócrata del Brasil convierte en fuego y cenizas a la ciudad de Paysandú, preludio de la guerra de la Triple Alianza, Andrade levanta nuevamente su voz de poeta, al tiempo que se compromete políticamente con los defensores de la ciudad, especialmente su jefe, Leandro Gómez. Publica entonces "A Paysandú:" ¡Sombra de Paysandú! Sombra gigante / que velas los despojos de la gloria!

Por supuesto, tampoco este poema es recordado por los críticos literarios del sistema y las antologías escolares.

Pero Andrade se hunde cada vez más en las luchas de su tiempo. Entre 1863 y 1868, su prosa inflamada expresará desde los periódicos "El Porvenir", "La América" y otros menores, la crítica más violenta y fundamentada contra la dictadura de Mitre. Estos artículos también son casi desconocidos. Se reeditaron sólo en 1919, en un libro ya agotado titulado "Artículos Históricos-Políticos", de Olegario Andrade. Allí ratifica su federalismo provinciano, su antimitrismo consecuente, que mantendrá hasta el fin de sus días, su esperanza en que Urquiza pueda acaudillar el interior -la misma de El Chacho y de Felipe Varela- así como también su desconfianza y decepción frente a Don Justo cuyos intereses lo llevan una y otra vez a la conciliación.

En esos artículos está Olegario Víctor Andrade, más aún que en sus poemas, íntegro y total. Releamos esas páginas y pensemos luego qué bien funciona el aparato ideológico dirigido a mentirnos a los argentinos y a ocultarnos nuestra verdadera historia:

      1. En defensa de la prensa libre  

... Vuelve la prensa que se apellida libre, ilustrada, poseedora del testamento de los principios que regeneran la vida de los pueblos, ha pedir la mordaza para la palabra, la cárcel para la idea, el socorro de la fuerza bruta para ahogar la expansión del sentimiento ingenuo de un partido político...

"¡A la cárcel!" con los escritores oscuros de Entre Ríos que osan evocar la imagen del honor patrio contra la Alianza concebida por Rivadavia en medio del estruendo del alborozo de un triunfo y realizada por Mitre en medio del clamoreo de una contienda civil...

Estos son los gritos hidalgos de la prensa libre, de la prensa civilizada, de La Tribuna, de La Nación Argentina, de los diarios grandes de Buenos Aires...

Que purguemos en un calabozo el delito de no pensar como ellos...

Delito bien monstruoso por cierto, porque convertimos la imprudencia de hablar bajo el imperio de la Mazorca, porque nos atrevemos a protestar contra el vilipendio, porque tenemos el orgullo legítimo y la dignidad de los hombres libres, aquí donde los gobiernos pactan con el oprobio y comercian la suerte de los pueblos, aquí donde una nación civil duerme amarrada a los pies del despotismo de un partido que ha mendigado dos veces el auxilio del extranjero para restaurar su señorío sobre las ruinas de la patria...

¡Enanos: empinaos para arrancarla de nuestras manos!...

¡Déspotas raquíticos que jugáis con la buena fe del pueblo argentino: nosotros desafiamos vuestra cólera impotente!...

¿Qué os dijo La América para poner pavor hasta en los tuétanos de vuestros huesos corroídos?.

Os dijo que los traidores a la libertad, los tránsfugas de la república debían tener siempre en perspectiva el cadalso de Iturbide!...

Os dijo que habíais vendido la suerte y el decoro de una nación joven en años, pero vieja en glorias, a la influencia monárquica, antiliberal, jesuítica de la Europa retrógrada, de la Europa de los siervos, del feudalismo, de las teocracias, de los Papas infalibles, de los gobiernos omnipotentes, de la Europa dispersa y "repartida entre príncipes lacayos de reyes y entre reyes lacayos de emperadores", según la expresión del maestro; de la Europa cuyo espía astuto y rapaz es el Imperio americano, encarnación de todos los latrocinios y de todos los escándalos, de ese Imperio levantado sobre la espalda de 4 millones de esclavos que lleva la frente salpicada con la sangre imborrable del homicidio de un pueblo!...

Os dijo a vosotros áulicos cobardes de nuestros sátrapas orientales, os dijo a vuestros palaciegos serviles, congresales alquilones que habéis abdicado la libertad del pensamiento sobre el ara de los cofres nacionales, dijo que estáis esperando un nuevo Cronwell qué os cruce el rostro con su látigo y diga con profundo desdén: "¡Salid fuera, el amo no necesita de vosotros!"

¿Os dijo todo eso?

¡Pues nosotros os lo volvemos a decir, os lo arrojamos al rostro como una nueva maldición!...

¡Ay de vosotros, renegados de un culto santo, apóstatas de una causa generosa! ¡Ay de vosotros, idólatras del becerro de oro, mercaderes de la sangre de los pueblos, que traficáis con su nombre y especuláis con sus grandiosos destinos!...

Vosotros sois la acción que ha levantado sobre la patria a un partido ignorante, ávido de riqueza y predominio, a un partido nacido como un hormiguero de gusanos de la sangre putrefacta de un fratricidio!...

¡Ay de vosotros, sacrílegos despojadores de los santos fueros del pueblo, que no contentos con matar los hombres queréis matar las ideas!...

Los verdugos de la República están de parabienes...

La prensa prostituída tiene el monopolio de la palabra, el privilegio exclusivo de la degradación...

¡Sólo va a sentirse el cuchicheo de los traidores que partan en secreto la venta de la patria!...

¡Váis a estar solos! Los buhos de la desolación necesitan el silencio de las tinieblas...

      2. Contra el mitrismo y la Guerra de la Triple Alianza

Los verdugos están de parabienes mientras la República cae envuelta en un sudario de llamas; mientras su camino queda cubierto de pavesas apagadas con ríos de sangre; mientras el alma entumecida del pueblo se siente acosada de horribles presentimientos...

Los que han vendido al oro extranjero las antiguas virtudes y las antiguas glorias de la patria; los que han inmolado dos generaciones argentinas en provecho de una estúpida ambición, esos impostores del liberalismo, esas repugnantes secreciones de la prostitución política, van a estar de plácemes y de felicitaciones porque ya no tendrán por delante le ceño austero de la prensa independiente, porque ya el profeta de la expiación no irá a turbar el regocijo de sus festines con el anuncio fatídico de la aproximación de Ciro, mensajero de las sentencias de la justicia divina.

¡Triste destino el que pesa sobre el pueblo argentino! La soledad y la miseria se sientan en sus umbrales. No van quedando más que extranjeros que desdeñosamente sonríen al oír la algazara de nuestros escándalos!...

Extranjeras van siendo las propiedades rurales, extranjero el comercio, hasta  extranjero el idioma que despertará un día al eco de nuestras ruinas como los acentos severos del dominador.

La raza argentina sucumbe. La raza de los Pelasgos fundadores de un mundo va a enterrarse bajo los escombros de la Illión de la Libertad.

Una banda de exterminadores se ha diseminado por todos los ámbitos de la República. Su obra de destrucción no tiene término.

La República Oriental, ayer nido de águilas, es hoy cueva de reptiles.

El potro de la barbarie, escarba relinchando el polvo sagrado de los mártires.

Allí no hay más que un puñado de traidores que aplauden su propia deshonra

La República del Paraguay ha perdido millares y millares de sus bizarros hijos.

La República Argentina, va quedando desierta. La vorágine de la guerra atrae las generaciones a su revuelto y profundo seno. ¡Y la matanza sigue!...

Y el pueblo argentino, como la Roma de los emperadores, maldice la memoria de Tibario y se arroja a los brazos de Nerón.

¡Oh, sólo los pueblos degenerados soportan tan afrentoso destino!.

¿Habrá llegado la hora de la desaparición de la raza que asombró al mundo con el estrépito de sus hazañas?.

Marzo 13 de 1867

Fuente: Artículos histórico-políticos edición 1919.

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Ficha biográfica de Olegario Andrade

  • 6/3/1839 Nace en Río Grande do Sul (Brasil) en el pueblo de Alegrete.
  • Estudió en Gualeguaychú.
  • Urquiza lo protegió y lo envió al colegio de Concepción del Uruguay.
  • 1857 Se ciudadaniza (por ser hijo de exiliados, nacido fuera del país durante el gobierno de Rosas).
  • Ejerce el periodismo y redacta poemas.
  • 1866 Publica "Las dos políticas". "Poema a Paysandú" contra la guerra.
  • Diputado durante 2 períodos, en la legislatura de Entre Ríos.
  • Artículos periodísticos contra Mitre y Sarmiento. Redactor de "La América".
  • 1878/1882 Diputado.
  • 1881 Poema "La Atlántida", "El nido de cóndores".
  • Pasa de su militancia urquicista a apoyar al Partido Autonomista expresado en la Primera presidencia de Roca.
  • 30/10/1882 Muere en Buenos Aires de un ataque cerebral.
  • (En 1919 se recopilaron "Artículos históricos - políticos" edición hoy inencontrable).

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