RESPUESTA A TULIO HALPERÍN DONGHI. LA CARTA QUE EL DIARIO “La NACIÓN” NO PUBLICÓ
Para “La Nación”, Suplemento adn Cultura.
Bs.As, 25 de septiembre de 2008
Señor Director:
En primer término, felicito a “adn cultura” y en especial a Carlos Pagni por el reportaje al profesor T. Halperín Donghi publicado el 13 de septiembre último, pues constituye un aporte valiosísimo a la polémica historiográfica en la Argentina. En segundo lugar, agradezco a dicho historiador pues me reconoce como “una especie de adversario”, actitud no habitual en él que siempre se ha posicionado como dueño exclusivo de verdades absolutas, desde cuya alta cima no reconocía antagonistas. Lo sorprendente es que no sólo me reconoce sino que otorga validez a mis argumentos, que ahora comparte.
Este reconocimiento se produce con cierta tardanza pues hace ya más de trece años, desde mi libro“La larga lucha de los argentinos”, vengo señalando que la corriente historiográfica que él orienta se caracteriza por aparentar un depurado “rigor científico” ajeno a toda subjetividad y a toda ideología y que, en cambio, es tan tendenciosa como todas las demás interpretaciones históricas, entre las cuales incluyo a la que pertenezco, con la diferencia que nosotros reconocemos que valoramos los sucesos según nuestra propia escala de valores y ellos, lo habían negado hasta ahora. Es decir, somos todos tendenciosos en la hermenéutica, aunque seamos rigurosos en la heurística, sólo que el profesor y sus discípulos nunca lo admitieron.
Ahora, en cambio, con esa sinceridad y serenidad que dan los altos años, cuando la Parca nos está acechando para “tener nuestros ojos” como decía Pavese, el profesor acaba por confesar: “Cuando hago una reconstrucción histórica, de alguna manera, lo que es un poco desleal, es que eso lo tengo adentro, pero no lo muestro”. Así resulta que comparte conmigo – a quien considera “una especie de adversario-el historiador ‘nacionalista’ Norberto Galasso”- que “para hacer historia hay una etapa en que se junta todo y otra en la que, desde una perspectiva militante, se explica la versión que a uno le gusta”. De esta manera, se entiende que cuando, en su libro “La democracia de masas”, omite que hubo 380 muertos, en el bombardeo del 16 de junio de1955, afirmando solo que “se ametralló el centro porteño”, eso se origina en que tuvo la información pero la desechó porque no era “de su gusto” revelar los crímenes de Aramburu y Rojas. Resulta asombrosa – y muy digna de su parte- esta confesión que, sin embargo, coloca en dificultades a los profesores que en su nombre blasonaban de “científicos” y “objetivos” y así decían que enseñaban con rigor y veracidad a sus alumnos. Uno de ellos, por ejemplo, señaló en su cátedra que yo “era curandero” porque era tendencioso, pero ahora resulta que “todos “ somos tendenciosos y por otra parte, al “curandero” la Secretaría Académica de la Facultad de Filosofía y Letras lo acaba de designar Profesor Honorario, con lo cual –agregada a esta confesión de Halperín- ahora somos todos “curanderos”.
Pero hay algo más, todavía, estimado profesor. Usted que investiga en la placidez de las universidades extranjeras no puede calificarme de “nacionalista” porque ello significaría ignorar que he publicado una decena de libros definiéndome como hombre de Izquierda Nacional. Usted mismo ha reconocido a nuestra tendencia historiográfica – federal provinciana, latinoamericana o socialista- hace más de 20 años cuando afirmó que “el neorrevisionismo de izquierda se identifica con una historia continuada pero soterrada que gracias a ellos aflora por un instante: es la de las clases oprimidas”. ( Revista “Punto de vista”, abril 1985). ¿Quizás anda ahora algo desmemoriado? O probablemente necesita otros 13 años más para informarse que he escrito una biografía del socialista nacional Manuel Ugarte, secuestrada por la dictadura genocida, así como “El Che y la revolución latinoamericana”, “Liberación Nacional, socialismo y clase trabajadora”, “El socialismo que viene”, “El FIP y la Izquierda nacional”, “¿Qué es el socialismo nacional?, “Cooke: de Perón al Che”, “Socialismo y cuestión nacional” y, en dos tomos, “Aportes críticos a la historia de la izquierda de la Argentina”?. Pero, bueno, tengo paciencia y esperaré que usted se entere, especialmente ahora que América Latina está avanzando hacia “el socialismo del siglo XXI”,
Y la yapa: usted reconoce que somos tendenciosos y que yo “soy su adversario” –por los contenidos- pero que, además, en la forma, nos diferenciamos porque yo uso un “estilo tosco”. Quizás sea correcto: yo escribo en mi país, como decía Ugarte, en una América Latina convulsionada, entre huelgas y gritos, movilizaciones y violencias, golpazos de puertas y ventanas que traen las protestas de la calle y aquí, y en ese clima de lucha y de tensión no hay lugar para exquisiteces. Aquí sólo se puede ser “tosco” ( y si Agustín, mejor)
Le agradezco desde ya al señor director la publicación de estas reflexiones-
Norberto Galasso.
Aclaración:
Este texto fue enviado por correo electrónico al suplemento cultural de “La Nación” para su publicación. La respuesta fue inmediata y muy cortés: el director del suplemento – aún cuando proviene de “Perfil”- manifestó que había leído mis libros con mucho gusto, pero que lamentablemente el suplemento cultural no publicaba Cartas de Lectores y que, en cuanto a la posible publicación de mi carta en Cartas de Lectores del cuerpo del diario, no lo estimaba conveniente pues el público que lee el diario, comúnmente no lee el suplemento. Pero haciendo gala de fervoroso democratismo, dicho señor me ofreció hacerme un reportaje para “adn cultura”. Contesté a través de otro correo electrónico señalándole que mi larga experiencia en estas lides me llevaba a considerar cualquier reportaje como “un campo minado” donde “los grabadores” no siempre son fieles a las ideas que expone el reporteado. No obstante, para encontrar una solución al entredicho le propuse que preguntas y respuestas se hicieran por correo electrónico, pero que en medio del reportaje, en un recuadro, se reprodujese la carta, que era mi objetivo principal. Probablemente la propuesta no gustó a los directivos de la”tribuna de doctrina”, lo cierto es que han transcurrido más de diez días y no he recibido contestación alguna, por lo cual me considero con derecho para reproducir mi carta y explicar el incidente a través de volantes o periódicos que no tienen ni el prestigio ni la difusión del diario fundado por Bartolomé Mitre, pero confiando en que la verdad tiene suficiente fuerza como para meterse en plazas, calles, cafes y organizaciones populares, “tosca” como es ella, desharrapada –o “descamisada, para decirlo de otro modo- y llegar a aquellos para quienes escribo que, en general , no acostumbran a leer “La Nación”.
Norberto Galasso.
RESPUESTA A TULIO HALPERÍN DONGHI. LA CARTA QUE "LA NACIÓN" NO PUBLICÓ.
Ingresado el 20 Octubre 2008 por discepolo
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Comentarios
No puedo entender a Norberto
No puedo entender a Norberto Galasso a quien resperto. Porque pierde su tiempo y esfuerzo intentando hacer entrar en razones a un sujeto como Halperin Donghi. Quien puede considerarse o ser considerado un historiador (academico?) cuando en su libro: ¨Historia contempóranea de America Latina¨ solo hace referencia a la gesta haitiana con tres míseros reglones? Solo es un farsante a quien las cucardas nacionales y extranjeras halagan.
Hanibal
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