12/07/1781 - 25/08/1862
AMAR ES COMBATIR
TENIENTE CORONELA JUANA AZURDUY
Por amar la libertad, defender la justicia y el sentimiento de respeto a las personas por humildes que fueran desplegó su asombroso coraje; valiente, tan diestra a caballo que igualaba, si no excedÃa, al más avezado de los jinetes varones.
En la guerra de guerrillas (o "de partidarios", como allà entonces se la denominaba) de los caudillos del Alto Perú se entregó de cuerpo y espÃritu a la lucha por nuestra independencia.
Juana tenÃa 25 años cuando se unió en matrimonio con un vecino de finca, Manuel Ascencio Padilla de 30 años, el mundo cambia si dos se miran y se reconocen, nacen sus cuatro hijos Manuel, Mariano, Juliana y Mercedes.
Era hora de rebeldÃas, la agitación de los indios y la efervescencia revolucionaria que se daba en los claustros de la Universidad de San Francisco Xavier fueron el detonante de la decisión de Manuel por sumarse a la causa de la libertad aleccionando a los indios a favor de los revoltosos y en contra de los chapetones.
Juana Azurduy luchará al lado de su esposo arriesgando su vida en aquellas sangrientas jornadas, reclutando hombres para la guerra, organiza un batallón que bautizó con el nombre de "Leales", al que, con sorprendente habilidad de amazona, comandó en acciones contra la dominación española.
Con esfuerzo persistente que señala una causa profunda, los esposos Padilla también daban batalla al hambre, enfermedades y temperaturas extremas, secundados por su fiel lugarteniente Juan Huallparrimachi, joven indio de muy bella y gallarda apostura y parece serÃa mezcla de sangres reales e indÃgenas. Pero por sobre todas las cosas el joven quechua era un poeta.
Entre la muerte, la desdicha, el terror, surgÃan versos platónicos y románticos que Huallparrimachi dedicaba a una enamorada anónima que se sospecha fuese la misma Juana, quién jamás hubiese sido infiel a Padilla, pero escuchaba con atención las poesÃas y además musicalizaba con su quena.
"Illarejpaacha pputiy ayckechej
Maypipis casaj
Ckanlla sonckoyta pparackechinqui
Casanaycama"
Mientras te encuentres en este mundo
Harás huir la pena, y donde
Me encuentre, tu sola harás
Latir mi corazón.
Acosada por las fuerzas realistas Juana Azurduy, custodiada por Huallparrimachi, se internó en el valle de Segura buscando refugio. Allà sus cuatro hijos contrajeron la fiebre palúdica y todos murieron. Juan Huallparrimachi, indio, posiblemente nieto de rey y descendiente directo de Inca, el 2 de agosto de 1814, en el cerro de las Carretas, murió con el pecho destrozado por un lanzazo, se dice que fué por evitar que esa misma lanza hiriera a doña Juana, quién se batÃa desesperadamente contra la partida realista que los habÃa sorprendido en medio de la noche.
Juana y Manuel se retiran al pueblo de Pitantora, donde nació su quinta hija, Luisa y que serÃa su compañÃa hasta el fin de sus dÃas. A poco del nacimiento tuvieron que abandonar el pueblo ante la amenaza del enemigo que ya habÃa puesto precio a sus cabezas, diez mil pesos.
El 5 demayo de 1816 doña Juana Azurduy de Padilla alcanzó la gloria: al frente de 30 fusileros criollos y 200 indios armados de honda, palos y flechas venció a los españoles en la batalla de ``El Villar´´, siendo premiada por el gobierno de Buenos Aires con el grado de "Teniente Coronela".
El coronel Javier Aguilera del ejército español encargado de la persecución de Manuel Ascencio Padilla, sorprendió a sus montoneras durante un descanso, obligándolas a presentar batalla en condiciones desventajosas, el combate se llevó a cabo en el Villar, el 14 de septiembre de 1816. El heroico Padilla muere cubriendo la huida de su esposa, Juana Azurduy, que habÃa intervenido en el combate.
Simón Bolivar le otorga una pensión, solo fue pagada durante 2 o 3 años, tenÃa 80 años, recuerdos y una bolsa de tejido indio.
La teniente Coronela Juana Azurduy muere el 25 de mayo de 1862, habÃa nacido en las cercanÃas de Chuquisaca, el 12 de julio de 1781.
Colaboración de "Los Memoriosos de Caballito"
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Julio 2002
Juana Azurduy
(Letra: Félix Luna - Música: Ariel RamÃrez)
Juana Azurduy,
flor del Alto Perú:
no hay otro capitán
más valiente que tú.
Oigo tu voz
más allá de Jujuy
y tu galope audaz,
Doña Juana Azurduy.
Me enamora la patria en agraz,
desvelada, recorro su faz;
el español no pasará
con mujeres tendrá que pelear.
Juana Azurduy,
flor del Alto Perú,
no hay otro capitán
más valiente que tú.
Estribillo
Truena el cañón,
préstame tu fusil
que la revolución
viene oliendo a jazmÃn.
Tierra del sol
en el Alto Perú,
el eco nombra aún
a Tupac Amaru.
Tierra en armas que se hace mujer,
amazona de la libertad.
Quiero formar
en tu escuadrón
y al clarÃn de tu voz
atacar.


