Norberto Galasso a Gustavo Cangiano, en respuesta a sus expresiones de mayo 2006

NORBERTO GALASSO A GUSTAVO CANGIANO
EN RESPUESTA A SUS EXPRESIONES PUBLICADAS en:
"Izquierda Nacional", el 17 de mayo 2006


Buenos Aires, 22 de junio de 2006

Mientras Macri, Sobisch, López Murphy, Grondona y otros reaccionarios se esfuerzan por constituir un bloque capaz de evitar la reelección de Kirchner, Gustavo Cangiano se ocupa de mi persona, para difamarme. Mientras las distintas corrientes en que se halla dividida la Izquierda Nacional bregan por armar un Frente Único Antiimperialista, Cangiano prodiga sus esfuerzos en la tarea de descalificar a todos aquellos socialistas nacionales que no concuerdan con él.

Esto me lleva a este interrogante: ¿No comprende que está favoreciendo a la reacción y que ella -si se enterase- se regocijaría de sus ataques y obtendría beneficios de esas descalificaciones y ese divisionismo?. Y me provoca también este otro interrogante: ¿cuáles son las razones políticas de esta conducta, impregnada de intolerancia y soberbia?.

Se me ocurre que Cangiano vivió muy de cerca la claudicación de Jorge Abelardo Ramos -demasiado cerca, digo yo- y este lamentable suceso lo golpeó tan fuerte que le costó reponerse, por lo cual continuó colaborando en el periódico “Patria Grande” aún después de que Menem convirtió a Ramos en embajador (agosto de 1989). Claro que eran épocas de desconcierto, de confusión... Recuerdo, sin embargo, que en mi libro “De Perón a Menen”, en diciembre de 1989, denuncié que el menemismo continuaba y profundizaba la política entreguista de Martínez de Hoz. Asimismo, recuerdo que casi un año después, setiembre de 1990, Cangiano escribía todavía en “Patria Grande”, en el mismo número en que el MPL ratificaba su pertenencia al FREJUPO gobernante.

Esta experiencia quizás lo lleva ahora a asumir el papel de custodio de la pureza de la Izquierda nacional, temeroso de que se produzcan otras claudicaciones semejantes. Lo comprendo, pero creo que no debe preocuparse. En lo que a mí respecta, me he cansado de rechazar proposiciones para ocupar puestos públicos. Cuando acepté uno -como síndico de EUDEBA, en agosto de 1973- duré sólo 5 meses y renuncié. Por eso le aconsejo que no pierda tiempo investigando mi conducta. En el caso concreto que le preocupa, no soy dueño, ni orientador, ni director de la revista “Desafíos”, ni tampoco “Desafíos” está financiada por el gobierno, ni es órgano de expresión del Centro Cultural “E. S. Discépolo”. Me limito a colaborar, al igual que otros compañeros, y he asistido a pocas reuniones del Consejo de Redacción en razón de viajes y compromisos militantes. Por otra parte, Cangiano formula sus críticas como si tuviera el monopolio de la verdad, lo cual conduce inevitablemente a recordar su desbordante entusiasmo por Aldo Rico cuando afirmaba, en 1994, que “Rico y el riquismo son, antes que otra cosa, una creación de las grandes masas que buscan silenciosa pero persistentemente una nueva herramienta de lucha que reemplace a la que le han arrebatado los conversos del menemismo” (“Rico, un desafío para la izquierda”, de Gustavo Cangiano, Sielp SRL, Bs. As., 1994, pág. 52). En esa época, Cangiano lo juzgaba a Rico como la alternativa, para las elecciones de 1995, pero Rico arregló con Duhalde y otra vez, la claudicación pasó muy cerca suyo. Demasiadas claudicaciones, es cierto. Pero ello debe servir para estar alerta sobre lo que uno dice y hace, antes que dedicarse a buscar presuntas claudicaciones en los otros. Porque suele suceder que, con las mejores intenciones y la fraseología más revolucionaria del mundo, también se puede claudicar cuando se prodigan esfuerzos en atacar al posible aliado, provocando el júbilo del enemigo principal.

De estos casos, se conocen muchos en la Argentina y dado que Cangiano, según creo, ha establecido un acuerdo con Osvaldo Calello, indudablemente uno de los más lúcidos intelectuales de la izquierda nacional y además, compañero de conducta intachable, ya debería haber comprendido esta cuestión .

Norberto Galasso
Buenos Aires, junio 22 de 2006

Norberto Galasso en la UBA

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