DECLARACIÓN DE LA CORRIENTE POLÍTICA ENRIQUE SANTOS DISCÉPOLO EN APOYO DE CRISTINA FERNÁNDEZ,
PARA PROFUNDIZAR EL MODELO Y ROMPER EL CERCO OPOSITOR
1.
Al país, en los últimos años, se le aceleraron los tiempos políticos. Actualmente la etapa histórica se caracteriza por la discusión sobre qué modelo de país queremos y el lugar que en el escenario latinoamericano y mundial ocupará la Argentina en los próximos años. Como nunca antes se visualizan con claridad los dos caminos que se nos abren a los argentinos con conciencia de patria y compromiso con el pueblo del que formamos parte. Con el mandato de Cristina Fernández se han producido medidas de trascendencia social tendientes a la redistribución de la riqueza y la profundización del modelo de desarrollo nacional productivo iniciado en mayo de 2003. La nacionalización del sistema provisional, el incremento de haberes jubilatorios, el desarrollo del mercado interno y de la capacidad productiva del país (tanto en el agro como en la industria), el aumento del gasto público con fines sociales, la asignación universal por hijo, la nueva ley nacional de medios, el avance de los juicios por delitos contra la humanidad, la política exterior de contenido latinoamericanista son los pasos más significativos que caracterizan a la etapa histórica actual como de contenido nacional y democrático. Frente a ello, reaccionaron los sectores oligárquicos (financieros, mediáticos, del campo y la industria) junto con la elite política que los representa, con el objetivo principal de detener el proceso de transformación del país para lo cual se han planteado remover el principal obstáculo: el gobierno nacional.
Como desestabilizar al gobierno nacional es parte fundamental de su plan para volver el país neoliberal, la oposición le levanta un cerco, decidida a impedir la continuidad de la etapa de cambios con miras a las elecciones presidenciales del 2011. Sus planes de gobierno son conocidos pero inconfesables. Solo la provocación de una crisis artificialmente creada los podría justificar a la vista de las mayorías de la población. Quieren desesperar al país, hacer que los hombres y mujeres comunes de nuestra patria pierdan la fe y caigan en un escepticismo que los arroje en la inacción, el individualismo y la ceguera antes las falsas opciones. Esto buscan inventando crisis artificiales sustrayendo del gobierno nacional la capacidad de decidir sobre las reservas monetarias, alentando la especulación, la escasez de crédito, la apreciación cambiaria y, con todo, la recesión.
Para ello no muestran escrúpulo alguno y, en tren de conspirar, la Corte Suprema y el Banco Central aparecen como plataformas apetecibles para sus intentos, debido a la importante función que tienen en la estructura institucional del país. La visita de los senadores a la Corte Suprema para influenciar sobre sus decisiones acerca de casos entre las provincias y la nación, y otras importantes cuestiones de presupuesto, financiamiento y disposición de fondos y recursos, la visita de Héctor Magnetto a Ricardo Lorenzetti (presidente de la Corte), los fallos de jueces de primera instancia contra la ley de medios, el acuerdo opositor en el Congreso para la conformación de las comisiones y acomodarse mejor para futuras acciones, la arremetida furiosa de los medios masivos (Clarín, La Nación, y sus canales de televisión de aire y cable), la judicialización de los decretos de necesidad y urgencia, forman parte de las tácticas pergeñadas con fines conspirativos para limar la capacidad de acción del gobierno y la posibilidad de que se avance aún más.
A ello debe agregarse el entendimiento entre Cobos y Redrado, que contó con el apoyo inmediato del PRO, la Coalición Cívica y la UCR, a través de sus letrados Ricardo Gil Lavedra y Gregorio Badeni –hombre vinculados al gobierno de De la Rúa y a las empresas telefónicas, el primero, y del juez menemista Nazareno y de la dictadura militar, el segundo-, que llevó al ex titular del Banco Central a su desobediencia y provocación que mereció la correcta decisión de nuestra Presidenta al echarlo por decreto.
El cerco contra el gobierno y las clases trabajadoras se cierra con las exigencias de la UIA y la Mesa de Enlace de librecambio, bajar el costo laboral y achicar el gasto público, con la provocación de Cobos/Redrado, la sobreactuación de comunicadores y constitucionalistas proclamando un republicanismo falso al estar vacío de justicia social y vocación democrática. Todo ello, de lo que no es ajena la denuncia penal del diputado nacional Solanas contra la Presidenta, parecen ser instrumentos que aportan a un único plan, repitiendo aquello que en 1957 alertaba Raúl Scalabrini Ortiz acerca de la técnica de la orquestación política para derogar el artículo 40 de la Constitución de 1949, “soplan la flauta, no cuando quieren sino cuando les corresponde soplar” aunque ante el espectador incauto aparezcan como carentes de orden predeterminado. Ahora, la alharaca dice ser por la institucionalidad republicana, pero los huevos del tero no están ahí sino en la intervención del Estado en la economía, en el cumplimiento de las obligaciones sociales, los derechos de los trabajadores, la redistribución la riqueza y la recuperación de la soberanía popular. Todo esto es lo que se quiere derogar de un plumazo.
2.
Una de las grandes tareas nacionales y democráticas pendientes en la actual etapa histórica que vivimos en el país, es la de recuperar el poder de decisión del Estado Nacional sobre la totalidad de la política económica, incluyendo la monetaria y la financiera. Es inaceptable continuar con la vieja noción liberal, originada en la década infame con la creación del Banco Central como entidad mixta en manos de la banca extranjera y reeditada en los años noventa por el menemismo, de sostener su “autonomía”, bajo lo cual se esconde la voluntad de dominio del capital financiero externo sobre resortes fundamentales como son la política cambiaria y monetaria. Eso es lo que defienden Pinedo, Prat Gay, Morales, Carrió y Cobos. Por eso la reforma de la ley de entidades financieras y la carta orgánica del Banco Central son de urgente realización.
Así desfilan por los programas de opinión política de los grandes medios economistas de la talla de Mario Brodersohn, Carlos Melconian, Roque Fernández o Daniel Marx, todos resurgidos de las cenizas del neoliberalismo y que coinciden en criticar el aumento del gasto público y el financiamiento del gobierno con reservas del BCRA, lo que sería causa de la “crisis institucional” que, en su hipótesis, estaríamos viviendo. Es necesario denunciarlos en sus reales intenciones de buscar el achicamiento del Estado, de su gasto social y de la inversión pública, es decir, volver al esquema neoliberal.
Dicen que quieren la independencia del Banco Central para defender el valor de la moneda; a los argentinos eso ya nos es suficiente para comprender el verdadero significado: apreciación cambiaria y ajuste fiscal. Contra eso debemos alzar nuestra voz y alentar a que todo compatriota que quiera al país y a su gente haga lo mismo, para que no haya nadie que no sepa sobre qué estamos discutiendo los argentinos.
El conflicto social ocupará un lugar privilegiado en el año en que entramos, a partir de los reclamos sindicales y la lucha por la distribución del ingreso. Ya fue anunciado por la patronal de Kraft y las posiciones públicas conservadoras de la UIA. La intención opositora es atar de pies y manos al gobierno nacional para de este modo defender los intereses de las patronales del campo y de la alta industria extranjera. Solo con un Estado Nacional fuertemente intervencionista con generosa disposición de recursos, con amplia inversión pública en aumento y posición de fortaleza política, la puja puede decidirse a favor los trabajadores.
La denominada oposición funciona en verdad como un bloque antinacional que, por derecha, centro e izquierda juega a ser la representación política de las clases dominantes en consonancia con el imperialismo, para impedir el crecimiento y desarrollo pleno con justicia social de la economía del país, y reactualizar al viejo país agroexportador y nuestra condición de semicolonia en la nueva división internacional del trabajo.
Las fuerzas del campo nacional y popular debemos estar alertas para sentar posición, apoyar al Gobierno Nacional y advertir al pueblo. En nuestra América está en marcha como nunca antes la propuesta unificadora que abre el camino de la liberación continental. Las políticas de Hugo Chávez, Evo Morales, Rafael Correa, Lula y de nuestra Presidenta Cristina Fernández, han construido en estos pocos años la esperanza para resolver la cuestión nacional latinoamericana. De ahí los planes reaccionarios de los Estados Unidos que, en su vocación imperial, reeditan las alianzas con las oligarquías locales, en el golpe en Honduras contra el presidente constitucional Zelaya y las intenciones confesadas por la oposición contra Fernando Lugo en Paraguay. Es entonces que el escenario latinoamericano se vuelve incierto y obliga a definiciones concretas, sin titubeos, ante las luchas tanto nacionales como continentales. Porque unas están conectadas con las otras.
3.
La lucha ideológica para el esclarecimiento y la denuncia de las verdaderas intenciones del frente opositor y los sectores concentrados del capital, es una tarea militante, pero también la búsqueda de más organización popular y canales de participación horizontal. En especial, después de la repercusión en el aumento del consumo en las barriadas populares, como por ejemplo en el conurbano bonaerense, que produjo la asignación por hijo y las políticas expansivas, las que deben sostenerse a lo largo del tiempo y transformarse en organización política y apoyo conciente. ¿Cómo lograr que los sectores populares y medios no solo brinden su apoyo sino que además luchen por la profundización del modelo productivo de país?
Es sin duda este último el mayor desafío del campo nacional y popular. Pero es un deber sincerar que las limitaciones al respecto no son solo responsabilidad del oficialismo, sino también de nuestras fuerzas propias. Recuperar la esperanza en la masa de excluidos del neoliberalismo, del país desindustrializado, oprimido y abandonado, y aportar el contenido ideológico y programático necesario para avanzar en los caminos de la liberación nacional. Para lo cual la única unidad posible es la del campo nacional y popular en apoyo decidido y conciente, al gobierno nacional: A eso convocamos. Sin vacilaciones debemos salir al cruce de esta orquestación marcando lo que es obvio y lo que hace posible una y otra vez, aunque andemos despacio y con cuidado, la desestabilización del gobierno. Marcando las intenciones ajenas y los errores propios, como lo fue el nombramiento de Martín Redrado y la colocación de compañero de fórmula de Cristina Fernández de un artista de la traición como Cobos, hoy posible precandidato presidencial de la oposición neoliberal y proimperialista.
Las fuerzas antinacionales no quieren que se haga lo que se está haciendo, pero estas sobreactuaciones indican que saben todo lo que se puede llegar a hacer. Por eso llamamos al gobierno a romper en forma definitiva el cerco del único modo posible, con más distribución de la riqueza, con mayor justicia social, más nacionalización de la economía, más intervención del Estado, más profundización de las reformas a favor de los derechos de los trabajadores, con más unidad latinoamericana, y con más fuerza para no ceder ante las presiones.
11 de enero de 2010.
CORRIENTE POLÍTICA ENRIQUE SANTOS DISCÉPOLO

