Cuidado

Cuidado

Háganos caso. Si al llegar el 31 del mes escucha sonar incesantemente el timbre de su casa, por favor, ¡no abra la puerta!…

Pueden ser los cobradores de la deuda externa que vienen a exigirle $ 298.- en concepto de intereses… Por eso, le aconsejamos. No abra. Haga como si no estuviera o se hubiese mudado. Pero, ¡no abra!

No somos alarmistas, simplemente queremos protegerlo. Mire, la cuenta es muy sencilla: La deuda externa hoy es aproximadamente 160.000 millones de dólares, si la dividimos por 36 millones de argentinos, significa que cada uno de nosotros debe $ 4.444.

Pues bien, eso es lo que Ud. solito le debe a los acreedores internacionales. Pero también debe su esposa. Y también su cuñada que está embarazada –por que en toda familia seria siempre hay una cuñada embarazada- y también, ¡pobrecito! ese ser que desde la panza está pujando por abrirse al aire y al sol, él también debe $ 4.444. Y también sus dos pibes, tan inocentes y desprevenidos hoy, sin saber lo que les espera si no cambian las cosas. Y también su vieja, que laburó toda su vida y nunca vió un dólar. Total, son siete. Es decir, su familia debe $ 31.108. Esta deuda, al 11,5% anual, significa un interés que cae sobre toda su familia de $ 3.578 al año o sea, $ 298 por mes.

Por eso le decimos: no abra la puerta. Porque si son "ellos", Ud. les tiene que pagar, por eso del "honor argentino", "el riesgo país, "la civilización occidental y cristiana", etc., etc.

Pero no se asuste, amigo. Ellos no tienen tantos empleados como para mandarle cobradores a timbrear casa por casa en Caracas, Nueva Delhi, El Salvador, Buenos Aires, etc. En cambio, han inventado un sistema más práctico: designan al ministro de Economía de cada país, o "lo compran" o "lo convencen" y éste aplica un plan económico que permite la recaudación de esos fondos.

En la importantísima masa de dólares que la Argentina envía anualmente al exterior (y en el monto en que agranda su deuda porque no puede pagar más) están los intereses que le corresponden a Ud., su mujer, nosotros y su sobrinito por nacer. Como no viene el empleado todos los meses a cobrarle, el saqueo mensual no se aprecia tan claramente. Pero ésta es la desgraciada realidad. Y se hace evidente cuando advertimos que ese ministro de Economía impone un "modelo" (para pagar esos intereses) que provoca desocupación, que achica nuestra vida día a día porque reduce el poder adquisitivo de nuestro sueldo y nos hace cuidar el gasto de luz, viajar menos, comer menos, etc., etc. Es decir, a Ud., a su vieja, a todos, nos roban, día a día. Porque ninguno de nosotros recibió jamás un préstamo, ni nunca negoció nada con la Banca Mundial, como para que ahora nos acogoten con estos intereses.

Usted tiene que saber, entonces, que si estamos mal y vamos cada vez peor, no es porque la Argentina sea pobre o esté en quiebra, sino porque los gobernantes aplican las órdenes que reciben desde el exterior y esas órdenes van dirigidas a sacarle a Ud., mes a mes, la mayor parte de lo que logra con su esfuerzo y trabajo diarios. No mandan el cobrador a tocar el timbre. Mandan a ministros y legisladores vendidos para que gobiernen contra Ud. y a favor de ellos, así como de sus socios, que son los potentados nativos.

De este modo, ellos se aseguran estar en el Primer Mundo y nosotros, nos vamos al otro mundo. Esa es la mano invisible que nos roba a Ud., a nosotros y a su inocente sobrinito por nacer.

Igualmente, no abra la puerta. Puede ser que además del saqueo a través del "modelo", le quieran cobrar algo más. Pero, eso sí, empiece a pensar de qué manera salimos de ésta.

Centro Cultural "Enrique Santos Discépolo"
Buenos Aires, enero 2001.

 

 

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