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Dimensiones y Desafíos de los Movimientos Sociales en la Argentina

 

"DIMENSIONES Y DESAFÍOS DE LOS MOVIMIENTOS SOCIALES EN LA ARGENTINA"
Síntesis del encuentro con la participación de Maristella Svampa en el ciclo "Los caminos de la Liberación Nacional hoy"

Al conmemorarse un nuevo aniversario del 17 de Octubre de 1945, juzgamos oportuno analizar hoy aspectos de nuestra realidad económica, social y política, en comparación con los de aquella época e intentar, desde ese análisis, avizorar el camino nuevo.

La presentación se basó en la exposición de tres ejes. El primero de ellos trató sobre la nueva matriz territorial y su relación con los movimientos sociales. El concepto de territorialidad está asociado a la importancia que cobra lo local, lo barrial, la tierra y, en líneas generales, el habitat, como espacio de intervención política y de auto-organización de los sectores populares. M. Svampa señaló la importancia que el barrio ocupa como espacio de producción y reproducción de la vida en los movimientos sociales contemporáneos. Luego se señalaron las transformaciones de esta matriz territorial en Argentina a lo largo de los ´90, a raíz de las intervenciones políticas del peronismo sobre los sectores populares. Se indicó que estos procesos están ligados a las transformaciones de la militancia. En ese sentido, las organizaciones de desocupados abrieron una brecha en la matriz territorial, para cargarla de nuevos sentidos políticos. El segundo eje introdujo directamente el tema relativo a las organizaciones de desocupados, caracterizados como movimientos territoriales. Se señalaron sus rasgos y las relaciones que éstos han mantenido y mantienen con el Estado. Se diferenciaron las dos matrices ideológicas que atraviesan las organizaciones de desocupados: la matriz nacional-popular o populista y la matriz anticapitalista. Asimismo, dentro de la matriz anticapitalista se estableció la distinción entre dos corrientes: la de la izquierda clásica, y aquella de las nuevas izquierdas. El último eje hizo una lectura sobre las actuales dificultades que atraviesan las organizaciones de desocupados, centradas en las críticas que se hacen a las organizaciones piqueteras. Sintetizadas, las tres críticas fundamentales son:

  • La hipótesis de la manipulación, referida al rol que tienen los dirigentes y cuadros más formados, que "politizarían" los movimientos, o realizarían un uso instrumental de éstos.
  • La hipótesis miserabilista, que considera que no se puede hacer política desde las necesidades básicas insatisfechas, puesto que se habilitaría también la manipulación o el movimiento que no sería más que reactivo, defensivo y puramente reivindicativo.
  • La crítica normativa, el deber ser, que consiste en exigir que los movimientos sean políticamente correctos, que se comporten como nosotros pensamos que deben comportarse (y por ende, que abandonen la calle, resignándose a aceptar su lugar en la sociedad, esto es, su inclusión como excluidos).

En este sentido, Svampa sostuvo que desde el 2003, con Kirchner, los efectos estigmatizadores de la difusión de esas tres críticas empezaron a desestabilizar el relato identitario del actor piquetero, en el marco de una fuerte pulseada política en la cual las organizaciones reaccionaron en muchos casos reafirmando sus componentes plebeyos: "Esa afirmación de lo plebeyo apunta a una reivindicación de lo popular en cuanto ser negado y tiende a alimentar el rechazo de clases medias tan necesitadas de construir una contrafigura negativa a partir de la cual erigir una imagen de superioridad de clase".

Sobre estas imágenes se montaron los medios de comunicación y el gobierno para construir un consenso negativo que llevó a estigmatizar fuertemente a las organizaciones piqueteras.

Así, aparece este desprecio a lo plebeyo y se reactivan viejas imágenes de civilización y barbarie sobre las que se da vida al estereotipo del piquetero plebeyo y del piquetero violento". No se trata tanto de dificultades internas de los movimientos como de pensar las tradiciones y las memorias.

Y, en esa línea, Svampa concluyó: "Acá chocaron, la memoria larga, mediana y corta". La memoria larga es la que trajo a colación el estigma de la barbarie; la mediana es la memoria nacional-popular que retorna en su aspecto más negativo, a saber, a través del vínculo populista, que afirma la dependencia de las masas en relación al líder, lo cual cuestiona la autonomía de los movimientos; la memoria corta, referida a las formas de resistencia contra el modelo neoliberal que se generaron en los ´90, y que hoy aparecen cuestionadas por diferentes sectores de la opinión pública.

En el debate se recorrieron varios tópicos, sobre todo, la relación de los diferentes movimientos con el gobierno de Kirchner; el alcance de las actuales políticas sociales (Planes sociales y emprendimientos productivos), entre otros.

Buenos Aires, 24 de junio de 2005
Centro Cultural "E. S. Discépolo"

Se equivoca Andrés Rivera cuando dice que un escritor verdadero no puede ser peronista ...

UNA RESPUESTA A ANDRÉS RIVERA
SE EQUIVOCA ANDRÉS RIVERA CUANDO DICE QUE UN ESCRITOR VERDADERO NO PUEDE SER PERONISTA. 
LO QUE NO PUEDE ES DESCONOCER LAS LUCHAS DE SU PUEBLO.

Del Partido Comunista de la vieja época alguien pudo decir que lo más peligroso que tenía eran sus colectas. Pero puede agregarse, además, que ha resultado una enfermedad incurable para mucha gente que parece haber congelado su pensamiento en las enseñanzas de Vittorio Codovilla. Lo lamento sinceramente, por ellos y por la Argentina, tan necesitada de pensadores profundos, capaces de conocer hondamente la realidad nacional y asimismo, de poder señalar rumbos hacia nuestro progreso histórico. Pero no ocurre así. Reiteran los viejos errores y además, esos errores los conducen necesariamente a no confiar en las posibilidades de su propio pueblo.

Estas reflexiones me las provoca el reciente reportaje de la revista Veintitrés a un autor exitoso: Andrés Rivera, titulado con una frase que él emite en el reportaje: Un verdadero escritor no podría ser peronista .

El título me asombró y leí la nota con cuidado pues podría ser que Rivera se refiriese al Partido Justicialista actual, un mero aparato que se sostiene, en gran medida, merced al cálido recuerdo del viejo peronismo que subsiste en la memoria colectiva. Pero no. Rivera se refiere al peronismo histórico, al de la época de Perón, según se esfuerza por aclararlo con otras reflexiones semejantes: ¿O qué relación hay entre la revolución cubana y el justicialismo? La revolución cubana expropió a los magnates norteamericanos y cubanos. ¿a quién expropió de hecho el peronismo? -Asimismo, agrega: Son dos mundos irreconciliables: peronismo y revolución. 

En esa misma línea, argumenta que tratándose de Rodolfo Walsh en ese choque entre peronismo y revolución iba a triunfar el revolucionario, de donde se deduce que se haría antiperonista, como Rivera. También, en esa línea, sostiene que Marechal fue, en definitiva, un populista. Hoy sería un chavista. Su manera de novelar y su adhesión a la Cuba de Fidel estuvieron lejos de los postulados del peronismo

Esto último requiere un análisis: Marechal no habría sido peronista, sino populista. Por tanto, hoy sería chavista. Pero, por su manera de novelar y por su adhesión a Cuba revolucionaria , estaría lejos de los postulados del peronismo . Sin embargo, Rivera, observe usted que también Fidel es chavista, por lo cual también sería populista y además, que Fidel opina muy bien de Perón y Chavez se ha declarado últimamente peronista de donde... son todos populistas: Perón, Marechal, Fidel y Chávez. Pobre América Latina, tan mestiza y tan de segunda, que no tiene revolucionarios, salvo que se suponga que lo fue Codovilla. Pero lo que interesa recalcar, me parece, es que todos estos populistas una caracterización que usan desdeñosamente los revolucionarios con cátedras - todos ellos, resulta que son odiados por las respectivas oligarquías cubana (desde Miami), venezolana y argentina. Y casualmente también, los odia la burguesía imperialista yanqui. Entonces, algún mérito tendrán y además, los pueblos les han dispensado todo su afecto. Por eso no los pueden echar del escenario político, ni siquiera a Perón, a treinta años de su muerte.

Rivera pregunta: ¿A quien expropió Perón? Y yo que no soy peronista sino una modesta expresión de la Izquierda Nacional le digo que a través del control y la fijación de tipos de cambio, el gobierno de Perón (no el de Menem, por supuesto) le quitó a la oligarquía ganadera exportadora una buena parte de la renta agraria diferencial que ella había dilapidado durante décadas. Es decir, la expropió parcialmente y con esa riqueza financió el desarrollo industrial y una redistribución del ingreso en favor de los trabajadores jamás lograda en nuestra historia. Hoy, Trabajo tiene el 17% de participación en el Ingreso Nacional, en 1950, pasaba largamente el 50%. No creo que usted pueda suponer que los trabajadores siguen siendo peronistas por la sonrisa carismática del General o por los carteles de Perón cumple . También podría recordarse que expropió a los Bemberg, a la Cía. Primitiva de Gas, a los Pereyra Iraola y algunos otros, entre los cuales estaba Federico Pinedo, que perdió su finca de La Angostura y fue preso, igual que Martínez de Hoz y Victoria Ocampo. Esto último merece tenerse en cuenta para juzgar a un gobierno que no era socialista pero realizó un proceso de Liberación Nacional importante, con el pueblo como protagonista.

Pero, por otra parte, yo pregunto: ¿A quién expropió Chavez? ¿A quien expropió Sandino? y sin embargo, integran la lista de los grandes de América Latina.

Otra cuestión que me preocupa de ese reportaje es que su incomprensión acerca de cómo se dio la lucha de clases en la Argentina, lo lleva al escepticismo. Usted se refiere a los chicos , a la juventud argentina actual y vuelca su desconcierto y su pesimismo de manera que juzgo muy nociva. No es cierto que los chicos adolescentes de Córdoba son fascistas potenciales porque es más sencillo ser fascista que inclinarse hacia el socialismo . Tampoco es cierto que esos adolescentes no trabajan ni les interesa hacerlo . Puede haber alguno -y motivos les sobran para soluciones nefastas y desesperadas- pero hay muchos jóvenes que están buscando un verdadero camino de liberación, para ellos, para el pueblo todo, para usted y para mí también, que van a los cursos y discuten, que van a las manifestaciones y protestan, que estudian, que se replantean las cosas, que no se conforman con catecismos revolucionarios como en otras épocas. Y eso está despuntando. Me gustaría que lo viera, así nos acompaña.

Finalmente, no puedo omitir decirle que no soy populista, ni tampoco tan negado para la literatura que no advierta sus méritos como escritor. Pero qué pena me dio cuando un hermoso libro como La revolución es un sueño eterno , concluye confundiendo al revolucionario Juan José Castelli, con su hijo ganadero, levantado contra Rosas sólo porque estropeaba sus negocios al emperrarse en no claudicar ante los franceses para que liberasen el bloqueo. Ese levantamiento de los Libres del Sur se define sólo por los apellidos que intervienen, hoy estaciones es decir, estancias- del camino Buenos Aires-Mar del Plata: Crámer, Gándara, Castelli, con la colaboración de un Ramos Mejía, de un Ezeiza, y de una Machado de Deheza, rica heredera de la zona de Chascomús y con tierras en Córdoba. Pedro Bonifacio Sabino Castelli anduvo matando indios junto con Rauch, quien luego se dedicó a despedazar gauchos federales junto con Estomba que murió loco perseguido por los fantasmas de sus víctimas. Bueno, este Pedro Castelli se hizo después estanciero, primero en el partido de Gral Madariaga y luego en el de Balcarce. Este Castelli no figura como su dignísimo padre en el diccionario de la revolución sino en el Diccionario biográfico del campo argentino . Entre padre e hijo, nada que ver y usted me los junta y me lo jode a ese hermoso Castelli con el cual nos hizo sufrir en su marginamiento y su enfermedad.

Qué lástima, Rivera, porque para ser un verdadero escritor se puede ser peronista pero lo que no se puede es desconocer la verdadera historia argentina, pues hay que estar impregnado de las luchas sociales de nuestro pueblo para poder recrear su pasado, tanto como apoyar su presente y ayudar a ganar un futuro... aunque estos trabajadores nuestros, tan golpeados y tan expoliados últimamente, ...sean solo populistas y todavía no lleguen a ser socialistas, o con sus palabras, sean clase en sí y todavía no sean clase para sí.

En Veintitrés usted no entiende. Pero, días después, en Sudestada dice dos verdades: la primera, que usted no es Marx; la segunda, que en Villa Lynch, el 16 de julio de 1955 (debió decir de junio ) trabajaba en una fábrica que era un emporio industrial. Y había tres turnos todavía, de las 5 de la mañana hasta la 1 de la tarde, de la 1 hasta las 9 de la noche y de las 9 hasta las 5 de la mañana . ¿Y qué fue de Villa Lynch? Ahí reside el misterio de todo. Usted mismo lo dice. Profundícelo. Y no vuelva a equivocarse, contando una historia de trabajadores que se fugaron para no dar la vida por Perón. Acuérdese de Héctor Pessano. ¿Lo recuerda?... Estaba en la calle Paseo Colón, cerca de la CGT, enarbolando un palo contra los aviones que ya huían a Montevideo y desde uno de ellos, le llenaron el cuerpo de balas. Como a tantos otros, héroes sin nombre, porque nuestro país, Rivera no este país -como usted dice- nuestro país tiene en su historia muchos, pero muchos héroes y por eso, aunque usted no lo crea, tenemos futuro.

 

Norberto Galasso
Buenos Aires, octubre 12 de 2004
Centro Cultural "E. S. Discépolo"

Adiós para Avelino Fernández, el compañero Avelino...

Adiós para Avelino Fernández, el compañero Avelino...
[23 de abril 2004]

 

El viernes 23 de abril, en su modesta casa de un barrio obrero de  Wilde, falleció un gran compañero. Con profundo dolor quienes lo conocimos vivimos la pérdida de un interlocutor entrañable, un militante ejemplar,  un sindicalista intachable, un amigo. Y es con tristeza que observamos, como él nos enseñara, el absoluto silencio de la prensa entregada a los intereses multinacionales. Porque, de gente así, ¿para qué hablaría la prensa de hoy? La militancia de “izquierda”, por qué hablaría si aún hoy la cuestión nacional les resulta extraña. Lo cierto es que perdimos  un pedazo de historia, Avelino fue y es uno de los exponentes más genuinos del movimiento nacional y popular.

Allá en la gloriosa resistencia peronista, él caminaba junto con Sebastián Borro, Andrés Framini y Armando Cabo como lo hacían nuestros caudillos federales, luchando por los más desprotegidos, poniendo el cuerpo para recibir más de una de vez la “guadaña” de la patria rubia. Resistían a la dictadura oligárquica que restauró su poder en el 1955, resistían sindical y políticamente a que los años más felices de nuestro pueblo fueran borrados por la criminalidad de los cipayos aliados al imperialismo. Esto, ni muerto, se lo van a perdonar. Porque fue gran figura del sindicato metalúrgico allá por los 60, estuvo “en familia” con la Jotapé en los años 70, porque Avelino creía con nosotros que lo “anacrónico” es la injusticia social, la entrega de nuestro patrimonio, y tanto lo creía que nos dejó como herencia un compromiso: la lucha por la liberación, la denuncia de los traidores, porque no aceptó negociar y recibir “los honores”.

Sus días terminaron en la humildad y el desamparo económico en el que hoy se encuentran las grandes mayorías. De esta inseguridad tampoco se habla. Por eso creemos fervientemente que al rescatar su figura del olvido y cobrarle la significación histórica que merece, estamos pisando en el terreno de la identidad nacional-latinoamericana. No es cierto que en el año 76 comenzara la dictadura, Avelino había aprendido -contrariando las visiones de la historiografía liberal- que la inseguridad y la represión empezaron con el derrocamiento del General Perón en 1955.

Hoy sólo unas líneas en Página 12, en Clarín y nada más. El no se hubiera sorprendido, pues pese a ser un “hito” en el sindicalismo comprometido, y haber ejercido el secretariado general de la UOM Capital y estado a cargo de la secretaría gremial y de interior de la CGT, era un compañero de “esos” que había vivido las discriminaciones de la libertad de empresa (no de prensa). La vida le había refutado muchas de las zonceras que nuestra clase media no logra elucubrar aún.

Los voceros de la crónica imperial lo silenciaron en vida, lo castigaron con palizas los búrocratas del sindicalismo vendepatria, había que acallar su desmesurada entrega por una Argentina libre. Porque darle voz era peligroso. Sin embargo, mal que les pese, el viejo Avelino dará el presente en cada gesta donde empecemos a recuperar la dignidad  y las banderas, por una patria libre e igualitaria.

 Laura 
Centro Cultural “E. S. Discépolo”
 26 de abril de 2004

 

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